LAS MATRÍCULAS DE AUTOMÓVILES Y LA "MONA LISA". EL VERDADERO ORIGEN DE LAS PLACAS

 

Es un elemento que forma parte de todos los vehículos que circulan en el mundo, y aunque no tiene ninguna función sobre el funcionamiento del vehículo, su importancia es tal, que no se puede circular sin este elemento instalado. 

Evidentemente, hablo de las matrículas. Ese distintivo que, junto con el número de bastidor, ejerce la función primordial de identificar única e individualmente a cada vehículo, permitiendo su registro oficial, la circulación legal por vías públicas y el control administrativo por parte de las autoridades de tráfico. Es más, puede incluso convertirse en el único elemento que diferencia a dos vehículos del mismo fabricante, color, y equipamiento. 

¿Pero has pensado alguna vez cuáles fueron los motivos que propiciaron la aparición de las matrículas? ¿Y en qué país surgieron? Es más. ¿Sabías incluso que hay una "leyenda" que atribuye su aparición al robo del famoso cuadro "La Mona Lisa"? 


EL ORIGEN DE LAS PRIMERAS MATRÍCULAS. 

 


Existe una romántica leyenda que circula por las redacciones y los foros de historia: se dice que el nacimiento de las matrículas fue una respuesta desesperada ante el robo de la Mona Lisa en 1911. La historia cuenta que, cuando Vincenzo Peruggia salió del Louvre con el lienzo oculto, la policía francesa se sintió impotente al no poder identificar los vehículos que cruzaban la frontera.

Aunque es una narrativa fascinante, el rigor histórico nos obliga a decir que es un anacronismo. Para cuando la Gioconda desapareció, las placas ya llevaban casi dos décadas en las calles. Sin embargo, aquel robo sí marcó un antes y un después en cómo las autoridades usaron esos registros para cerrar fronteras, convirtiendo a la matrícula en la herramienta definitiva de control policial que conocemos hoy.

La verdadera cuna de la identificación de vehículos fue París, el 14 de agosto de 1893. En esa fecha, el Jefe de Policía Louis Lépine promulgó una ordenanza para acabar con el anonimato de los "carruajes sin caballos", máquinas que se consideraban ruidosas y peligrosas para los peatones. Inicialmente, cada vehículo debía portar una placa metálica con el nombre y la dirección del propietario, sentando las bases del estándar moderno. 

En 1898, en los Países Bajos, se introdujo por primera vez la matrícula nacional, a la que llamaron permiso de conducción. Estas primeras matrículas tenían un número que comenzaba con "L", sistema que se mantuvo hasta 1906, cuando se cambió el sistema


SU EVOLUCIÓN CON EL PASO DE LOS AÑOS. 

 

 




En sus primeras décadas, la matrícula reflejó la falta de estandarización de la era industrial. Antes de 1903, en lugares como Estados Unidos, era común que los conductores fabricaran sus propias placas con cuero o madera y números de metal remachados. 

Con el tiempo, se pasó a materiales más sofisticados, como la porcelana vitrificada, estéticamente bellas pero muy frágiles al romperse al menor impacto, o de metal. No fue tras la Segunda Guerra Mundial cuando el acero prensado y el aluminio reflectante se convirtieron en la norma estándar. Recientemente, se ha popularizado el uso de materiales plásticos, que evitan rayones y son más resistentes a las deformaciones que la chapa tradicional.

Pero aquí no se ha quedado la cosa ya que, cara al futuro, ya se prueban matrículas digitales de tinta electrónica en lugares como Dubái o California, capaces de cambiar su fondo si el coche es robado o mostrar mensajes de emergencia.


LAS MATRÍCULAS EN ESPAÑA.

 


España ocupa un lugar de honor en esta historia al ser el primer país del mundo en establecer un sistema de matriculación nacional con distintivo provincial. El hito fundacional ocurrió el 31 de octubre de 1900, cuando se registró el PM-1 en Palma de Mallorca, un vehículo Clément propiedad de José Sureda y Fuentes. Tras este primer registro, se sumaron otros en Cáceres y Salamanca.

Desde entonces, y hasta la actualidad, se puede considerar que el sistema español de matrículas ha atravesado tres grandes eras: :

Sistema Numérico Provincial (desde 1900 hasta 1971): Utilizaba el distintivo de la provincia seguido de hasta seis números (ej. M-123456). En esta época, si un propietario se mudaba de provincia, estaba obligado a cambiar la placa del coche. 

Sistema Alfanumérico (desde 1971 hasta el año 2000): Cuando Madrid y Barcelona agotaron las combinaciones numéricas, se añadieron letras al final (por ejemplo, B-1234-AZ). Fue la época en la que la matrícula delataba claramente la procedencia del viajero. 

Sistema Europeo (desde año 2000 hasta la actualidad): Entró en vigor el 18 de septiembre de 2000 para eliminar estigmas territoriales y facilitar el mercado de segunda mano. Este sistema consta de cuatro números y tres letras (excluyendo vocales para evitar combinaciones malsonantes como) por lo que la primera placa de este tipo fue la 0000 BBB. 
 



 

Comentarios