FORD FIESTA GTK (BY GHIA): EL EXTRAÑO "GRAND TOURING KOMBI" QUE QUISO SER UN SUPERDEPORTIVO.





Finales de la década de los 70. En el mundo automotriz, el futuro del diseño se vislumbra a través de líneas rectas, vértices afilados y una estética de cuña. 

Dentro de este escenario, el Ghia GTK (o Ford Fiesta GTK) emergió como una propuesta audaz que intentaba transformar el modesto utilitario de Ford en un vehículo familiar del futuro. Y aunque su nombre sugería un vehículo de gran tamaño, la realidad era una mezcla fascinante de ambición deportiva y limitaciones técnicas.


ORIGEN Y DESARROLLO DEL PROYECTO. 




 
El Ford Fiesta GTK fue un estudio de diseño desarrollado en el prestigioso Estudio Ghia de Ford en Turín, Italia. Para finales de los años 70, Ghia ya formaba parte integral del departamento de estilo de Ford Motor Company, tras ser adquirida a Alejandro De Tomaso en 1970.

El nombre GTK escondía una ambiciosa declaración de intenciones: Grand Touring Kombi. Se concibió como un gran turismo deportivo y aerodinámico que, a pesar de su apariencia, pretendía ofrecer un amplio espacio para el equipaje. Por este motivo, puede sorprender que, para su construcción, se utilizase la plataforma del Ford Fiesta, aunque alargada, aunque mantenía una distancia entre ejes relativamente corta: 2,38 metros. 


DISEÑO EXTERIOR, INTERIOR, Y MOTOR. 

 

 

Como he mencionado al principio, el diseño exterior del GTK se caracterizaba por su forma de cuña y una carrocería de color oro metálico. Destacaba por su gran superficie vidriada, que incluía un curioso "efecto invernadero" con pilares laterales de cristal y una ventana muy estrecha en el pilar B que iba desde el prácticamente la línea de techo hasta el comienzo de las taloneras. Otros elementos distintivos eran su frontal afiladísimo con faros escamoteables tras paneles controlados eléctricamente. 

Aerodinámicamente presentaba tomas de aire detrás de los paneles frontales que ayudaban a canalizar el flujo sobre el capó y el techo. 

En el interior, el coche presentaba una mezcla entre vanguardia y componentes de serie. 
La instrumentación era de tipo digital, con un cuadro de instrumentos con pantalla electrónica y tiras de indicadores digitales en la consola central. 

Por contrapartida, puede sorprender que en un prototipo con estas ambiciones, nos encontremos con el hecho de que el volante, la columna de dirección y la tapicería de los asientos fuese la misma que podíamos disfrutar en un Ford Fiesta L convencional.

 


Para su época, el Fiesta GTK era altamente futurista en términos de equipamiento electrónico, ofreciendo tecnologías que eran prácticamente desconocidas en el mercado masivo de finales de los 70. No en vano, contaba con una computadora de a bordo que proporcionaba al conductor información exacta sobre el viaje. En cuanto confort, disponía de ventanillas laterales eléctricas, un lujo inusual para la base de un utilitario en aquel entonces. 

Pero a  pesar de toda esta tecnología, este prototipo no estaba equipado con un motor potente, o al menos con un motor "adecuado", ya que se aprovechó el modesto motor de 53 CV de su donante de chasis, de modo que se confiaba todo a su extraordinaria aerodinámica para ganar algo de agilidad.


¿QUÉ FUÉ DE ESTE COCHE TRAS SU PRESENTACIÓN? 

 


 

Tras su presentación, el GTK quedó como un ejercicio de diseño que, aunque tenía buenas intenciones, resultó demasiado avanzado o extravagante para ser llevado a la producción en serie.

A día de hoy, sabemos que se fabricaron dos unidades diferenciadas. Una unidad inicial que fue fotografiada en una cuadra de caballos de carrera, y una segunda unidad posterior donde el pilar B se modificó para simular un arco antivuelco, pintando parte del techo de negro para darle un aspecto tipo "targa" (imagen de arriba)

Finalmente, la promesa de ser un vehículo familiar espacioso "Kombi" nunca se demostró gráficamente, ya que, ni las imágenes de la época no mostraban el aprovechamiento real del espacio interior o del maletero, y tampoco se ofrecieron datos de sus cotas interiores, dejando esa idea en el limbo frente a su apariencia de pequeño deportivo. El GTK permanece hoy como un recuerdo de la era dorada de los prototipos italianos que buscaban definir el rumbo del mercado automotriz.

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