Si bien se puede decir que el gran salto hacía la preocupación por la seguridad en el mundo del automóvil no apareció hasta finales de los años 50, lo cierto es que, desde sus inicios, han ido apareciendo inventos e ideas para dar respuesta a un problema que cada vez iba creciendo conforme aumentaba el número de automóviles en circulación.
Uno de estos problemas eran los atropellos. La primera muerte documentada por un atropello ocurrió el 17 de agosto de 1896, cuando un Roger-Benz que circulaba a poco más de 10 km/h alcanzó a Bridget Driscoll cuando se dirigía junto a su hija adolescente May y su amiga Elizabeth Murphy al Crystal Palace de Londres.
A partir de ese momento, y ante la naturaleza angulosa de los vehículos de la época, diversos emprendedores empezaron a investigar dispositivos para "rescatar" a los transeúntes antes de que terminasen bajo las ruedas. Y lo cierto es que algunos de ellos son de lo más llamativos, por lo que he considerado que sería muy curioso el conocerlos un poco mejor.
1924: LA "PALA DE PARÍS"
Uno de los primeros dispositivos registrados apareció en París en 1924. Consistía en una especie de pala instalada en el frontal del vehículo, diseñada específicamente para recoger al peatón en caso de colisión frontal y evitar que fuera aplastado por el chasis. Vamos, lo que vendría a ser un sistema similar a un vehículo quita nieves.
1927: LA "HAMACA" DE BERLÍN
En 1927, se presentó en Berlín el denominado "Dispositivo de Seguridad para Peatones". Básicamente, era una enorme red o hamaca sujeta al frontal del coche que se desplegaba para atrapar al peatón. Sin embargo, este sistema presentaba graves inconvenientes: la estructura reducía considerablemente el campo de visión del conductor y limitaba la maniobrabilidad del vehículo en espacios estrechos. Además, en algunas versiones, el parachoques golpeaba primero los tobillos del peatón antes de que este cayera en la red.
1931: EL RODILLO RANURADO
Publicaciones de la época, como Modern Mechanix, mostraron en 1931 un dispositivo de seguridad con ruedas consistente en un rodillo ranurado unido a una barra frontal. En condiciones normales, funcionaba como un parachoques común, pero ante un peligro inminente, el conductor debía accionar una palanca para que el rodillo bajara hasta el nivel del suelo y "barriera" al peatón, evitando que pasara bajo las pesadas ruedas.
1939: LA LONA DESPLEGABLE
Ya a finales de la década de los 30, surgieron versiones mejoradas de estos sistemas, como la probada por British Pathé. Consistía en una lona retráctil que el conductor activaba mediante una palanca junto al volante. Al abrirse, la lona creaba una superficie de recepción para el peatón "imprudente". Al igual que el rodillo, su efectividad dependía totalmente de que el conductor tuviera tiempo suficiente para reaccionar y activar el mecanismo.
¿Por qué desaparecieron estos inventos? Pese a su ingenio, estos sistemas nunca llegaron a comercializarse a gran escala. Los expertos determinaron que no salvaban tantas vidas como se esperaba: un pequeño despiste del conductor al no accionar la palanca, el exceso de velocidad o un impacto que no fuera perfectamente central hacían que el sistema fuera inútil o incluso más peligroso.
Si bien los sistemas actuales para la protección de peatones nada tienen que ver con estas simples soluciones, nos han demostrado que la preocupación por la seguridad de los viandantes ya estaba presente desde los inicios de la historia del automóvil, y aquellos aparatosos "atrapa-personas" han quedado como una fascinante nota al pie en la historia de la ingeniería automotriz.



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