¿UN SEAT 600 CONSTRUÍDO CON MADERA? ¡EXISTE! Y ES MÁS DE LO QUE PARECE.

 


Aunque en este humilde blog puedas encontrar artículos donde se tratan variedad de temas, si hay uno que me gusta en particular ese es sin duda el de los coches raros. Dentro de esta categoría hemos visto coches con ruedas dispuestas en disposición de rombo, coches voladores, o incluso creaciones inspiradas en series de ciencia ficción. 

Sin embargo, en una pequeña aldea de Galicia, la pasión por los coches ha tomado una forma mucho más orgánica y sorprendente. Esta es la historia de un Seat 600 construido íntegramente en madera que no solo es una pieza de exposición, sino que arranca y circula por las carreteras.


SU CREADOR. EL "GEPPETTO" DE ARZÚA. 



 

Detrás de esta increíble creación se encuentra Agustín José Villar Andrade, un vecino de 70 años de la aldea de O Rial, en Arzúa. Aunque muchos lo llaman el 'Geppetto' de su pueblo, Agustín no es carpintero de profesión ni mecánico especializado. Durante toda su vida laboral se dedicó al monte, trabajando en la tala de árboles, desbroce y plantación.

Su afición por la madera nació por necesidad durante su infancia, cuando fabricaba sus propios juguetes con palos y tablas ante la falta de medios para comprarlos. Tras jubilarse a los 66 años, decidió retomar esa pasión de forma autodidacta, perfeccionando un talento natural para dar vida a los troncos.


DESDE UNA BICICLETA A UN ICONO AUTOMOVILÍSTICO. 

 


Evidentemente, la idea de construir un coche de madera no surgió de la nada. Inicialmente, Agustín comenzó realizando proyectos más pequeños, como asientos de raíces o muebles de troncos, para luego pasar a una bicicleta de estilo vintage, e incluso se atrevió con una réplica de una Vespa. Animado por el éxito de sus creaciones previas, y con el afán de superarse a sí mismo, decidió enfrentarse al reto definitivo: fabricar un coche a tamaño real.

Claramente, el modelo elegido para afrontar este reto no podía ser otro que uno de los mayores iconos de nuestro país: el Seat 600. El símbolo de la historia automovilística española.  Y a pesar de que algunos lo tildaron de atrevido, Agustín se lanzó al proyecto con una determinación asombrosa.


ASÍ ES EL SEAT 600 DE MADERA.

 


Para poder llevar a cabo este dificultoso proyecto, Agustín tuvo que comprar un SEAT 600 original por la cantidad de 500 euros. El objetivo era usar este vehículo  como base y 'molde', ya que retiró la carrocería original para utilizarla como plantilla y poder replicar cada pieza en madera con total fidelidad. Además, Agustín quería fabricar un vehículo 100% operativo que circulase sin problemas por la carretera. 

Para la fabricación de la carrocería Agustín empleó principalmente madera de pino, ya que cuando se enfrenta a un "invento" nuevo, prefiere utilizar madera barata. Su razonamiento es que, al tratarse de un reto desconocido, existe la posibilidad de que el proyecto no salga bien y tenga que deshacerse de él, por lo que el pino minimiza el riesgo económico inicial. Además de su bajo coste, Agustín trabajó toda su vida en el monte cortando madera y realizando labores de desbroce, por lo que utiliza madera local que le resulta familiar, aunque a pesar de haber usado pino para este modelo, el artesano ha reconocido que, tras la experiencia adquirida, si volviera a fabricar el coche elegiría madera de castaño.

Como es fácil de imaginar, lo sorprendente de esta creación es ver que el vehículo es totalmente operativo, ya que conserva el motor, frenos, caja de cambios, suspensión, ruedas... E igualmente conserva su funcionalidad original completa, con sistema de iluminación, puertas y ventanillas que pueden abrirse y cerrarse, panel de instrumentos, etc. Por este motivo, no es de extrañar que la gran mayoría que contemple esta creación por primera vez se asombren con facilidad, ya que es fácil pensar que  se trata de un coche al estilo "Los Picapiedra" que se mueve con los pies o que la madera es solo una capa superficial sobre una carrocería de chapa. Sin embargo, todas las dudas se disipan cuando Agustín levanta el capó y arranca el motor, demostrando que su creación tiene "alma" mecánica.
 
 

 

A pesar del interés que despierta y de las ofertas que pueda recibir, Agustín tiene claro que sus obras no están a la venta. Las crea por el puro placer de afrontar retos nuevos y por la satisfacción de ver terminadas piezas que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo. Sin duda, este Seat 600 de madera es un testimonio de que, con ingenio y paciencia, la madera puede volver a cobrar vida sobre ruedas.
 
 

 

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