GUÍA DE MANTENIMIENTO DEL COCHE ELÉCTRICO: REVISIONES Y CONSEJOS PARA EVITAR AVERÍAS

  

El avance de la movilidad sostenible ha cambiado radicalmente la visión sobre el cuidado y las revisiones mecánicas de los automóviles. Aunque existe el mito popular de que no necesitan mantenimiento, la realidad es que los coches eléctricos requieren un mantenimiento preventivo específico enfocado a garantizar la seguridad, optimizar el rendimiento y alargar la vida útil de sus componentes.


Como decía la niña en la famosa película “Poltergeist”, se puede afirmar respecto a los vehículos eléctricos que… “Ya están aquiiií”. Si bien todavía sus niveles de ventas son bajas en comparación con los vehículos dotados de motor térmico, cada vez van en aumento.

De modo que, si en este humilde blog ya hemos repasado cómo debe ser el mantenimiento de un coche de combustión tradicional, y también el de un vehículo híbrido, vamos a conocer mejor cómo debe ser el mantenimiento de un coche eléctrico.

 

DIFERENCIAS CON UN COCHE DE COMBUSTIÓN. 

 


La diferencia fundamental entre un vehículo eléctrico y uno térmico (gasolina o diésel) radica en la simplicidad de su arquitectura mecánica y la ausencia del motor de combustión interna. En un coche eléctrico no existen piezas como el aceite de motor, el filtro de aceite, el filtro de combustible, las bujías, los calentadores, el turbo, la correa o cadena de distribución, el embrague convencional, la caja de cambios compleja de múltiples marchas ni el sistema de escape.

Al contar con muchos menos componentes mecánicos en fricción constante, la probabilidad de sufrir averías automotrices tradicionales se reduce de manera drástica. Y aunque tengamos que olvidarnos, por ejemplo, del aceite de motor, no podemos olvidar que un coche eléctrico utiliza principalmente tres líquidos: líquido refrigerante dieléctrico (para el circuito térmico de la batería y motor), líquido de frenos y líquido limpiaparabrisas, además del fluido de la transmisión o reductora a largo plazo según el modelo.

Por estos motivos, el precio del mantenimiento de un coche eléctrico  resulta ser entre un 30% y un 40% más barato a lo largo de su vida útil que el de un coche térmico equivalente. La factura de las revisiones periódicas habituales suele situarse entre los 90 y 180 euros en modelos utilitarios, y entre 150 y 400 euros anuales en compactos o SUV.

Igualmente, a la hora de pasar la ITV de un coche eléctrico, la inspección es más ágil debido a la ausencia de pruebas de emisiones de gases contaminantes y de ruido, centrando la revisión en la inspección visual de las baterías, sus anclajes y el aislamiento del cableado de alta tensión.


CONSEJOS DE MANTENIMIENTO PASO A PASO. 

 

 

Para mantener un vehículo eléctrico en perfecto estado, conviene aplicar una serie de revisiones y cuidados periódicos sobre sus elementos clave. 

 

CUIDADO DE LA BATERÍA DE TRACCIÓN (ALTO VOLTAJE)

La batería de alto voltaje viene a ser a un vehículo eléctrico lo que el depósito de combustible a uno de combustión: si no hay gasolina, el coche no puede moverse. Pues en este caso, si la batería no tiene electricidad, tampoco. 

El problema reside en que estas baterías se degradan con el tiempo, y el tipo de uso y cuidado que hagamos de ellas influirán en su estado de conservación e incluso en su capacidad, afectando con ello a la autonomía del vehículo. De modo que te aconsejo que sigas las siguientes recomendaciones para la batería de un coche eléctrico. 
  • Mantén el rango óptimo de carga: Conserva el nivel de energía de forma habitual entre el 20% y el 80% para reducir el estrés químico de las celdas de litio. Evita las descargas profundas (llegar al 0%) y no dejes el coche al 100% estacionado durante períodos prolongados. Si vas a iniciar un viaje largo, recárgalo al 100% justo antes de partir.

  • Prioriza la carga lenta en corriente alterna: Evita los "chutes" rápidos de energía y realiza las recargas cotidianas en tu domicilio o con un cargador Wallbox. Utiliza la carga rápida en corriente continua (CCS Combo 2) solo en viajes o momentos puntuales, ya que las potencias excesivas elevan la temperatura interna y pueden acelerar la degradación a largo plazo.

  • Control térmico: Aparca a la sombra en verano o en garaje en invierno para proteger la batería de temperaturas extremas. Revisa regularmente los niveles del líquido refrigerante dieléctrico.


BATERÍA AUXILIAR DE 12 VOLTIOS. 


Aunque tengas un coche eléctrico, no puedes olvidar que, al igual que los de combustión, también incorpora una batería "convencional" o de 12V. Esta batería se encarga de alimentar los sistemas auxiliares, cierres, iluminación, centralitas y relés de arranque del sistema de alta tensión. Así que conviene verificar su estado con un multímetro o en cada revisión para prevenir fallos inesperados. Si la batería de 12V se agota o se degrada, las centralitas electrónicas no se activarán y el coche no arrancará, aun cuando la batería principal de tracción esté totalmente cargada. 


NEUMÁTICOS PARA COCHE ELÉCTRICO. 

Si los neumáticos son los grandes olvidados en el mantenimiento básico de cualquier vehículo, y uno de los apartados más importantes en seguridad, en el caso de los coches eléctricos puede tener, incluso, mayor importancia debido al par motor instantáneo y el elevado peso de las baterías, las cuales imponen una mayor exigencia sobre las ruedas. 

Comprueba, pues, la presión una vez al mes y supervisa la alineación y la presencia de desgastes irregularidades. Lo habitual es cambiar estos neumáticos específicos para coche eléctrico entre los 30.000 y 40.000 kilómetros.


FRENOS Y LÍQUIDOS AUXILIARES.

Aunque las pastillas y discos duran mucho más (pudiendo superar los 200.000 km sin cambiarse), gracias a la retención regenerativa en ciudad principalmente, los frenos deben inspeccionarse para evitar que se oxiden o se agarroten por falta de uso.  

Para paliar un poco este hecho, aplica ocasionalmente frenadas mecánicas de forma suave y segura para limpiar la superficie de discos y pastillas y cambia el líquido de frenos cada 2 o 3 años.

 

REVISIÓN DEL PUNTO DE CARGA. 


Del mismo modo que una estación de servicio tiene que velar por el buen estado de sus surtidores para que puedan suministrar combustible de forma eficiente y segura, los puntos de carga de un coche eléctrico deben cumplir también con este requisito.

La gran diferencia es que lo más normal es que tengas un wallbox en tu casa, por lo que debes encargarte de esta tarea. Así que procura mantener limpios y secos el puerto carga, los conectores y el cable de recarga para evitar arcos eléctricos, suciedad, sobrecalentamientos o cortes de energía.


SOFTWARE Y REVISIONES PROGRAMADAS.

De sobra te habrás dado cuenta de los vehículos actuales parecen más un ordenador con ruedas, teniendo algunos pantallas tan grandes como las que puedes encontrar en alguna habitación de tu casa. Y ni es por capricho, ni tampoco para que te entretengas viendo Netflix mientras conduces, sino que a través de ellas puedes acceder a multitud de funciones que gestionan diversos parámetros del coche. 

Y al igual que para cualquier equipo informático es importante estar actualizado, también lo es para el software de tu coche eléctrico. Por eso, no te olvides de instalar las actualizaciones de software OTA (Over-The-Air) o de taller, las cuales mejoran la gestión térmica, la curva de carga y la seguridad del vehículo. Cumple con el calendario fijado por el fabricante (normalmente cada 15.000, 20.000 o 30.000 km, o cada 1-2 años) en un taller oficial o certificado.

 

GUÍA DE CONDUCCIÓN CORRECTA Y EFICIENTE.  

 


Una vez que ya conoces los puntos que hay que revisar en todo coche eléctrico, conviene recordar que el mejor mantenimiento que puedes hacer del mismo es también usarlo de forma eficiente. De modo que, para maximizar la autonomía del coche eléctrico y prolongar la vida útil de sus componentes, aplica estas buenas prácticas al volante:

  • Conducción anticipativa y freno regenerativo: Conduce con tranquilidad y mantén la distancia con los vehículos precedentes. Levanta el pie del acelerador con suficiente antelación al aproximarte a semáforos o retenciones para dejar que el motor eléctrico retenga el coche. Esto recupera energía hacia la batería de forma gratuita y reduce prácticamente a cero el desgaste de las pastillas de freno.

  • Aceleración progresiva: Dosifica la presión sobre el pedal del acelerador. La entrega inmediata de par motor puede desgastar aceleradamente los neumáticos y generar picos innecesarios de consumo eléctrico.

  • Velocidad constante: Evita mantener velocidades máximas durante largos periodos de tiempo o conducir a máxima carga prolongada, ya que esto incrementa la temperatura de las celdas y reduce rápidamente la autonomía.

  • Conexión frecuente en el hogar: Si dispones de cargador doméstico, conecta el vehículo con frecuencia para alimentar los sistemas auxiliares y la batería de 12V sin someter a esfuerzo a la batería principal.


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