Realizar un correcto mantenimiento preventivo en nuestro vehículo no solo garantiza nuestra seguridad en la carretera, sino que es la mejor estrategia para evitar visitar el taller por averías graves y costosas. Con unos sencillos chequeos periódicos podemos prolongar la vida útil del motor y mantener el coche en perfecto estado. En esta guía te mostramos el mantenimiento básico del coche que todo conductor debe conocer.
El mantenimiento de un vehículo no debe considerarse nunca como un gasto, sino como una inversión directa en seguridad, rendimiento y ahorro económico a largo plazo. Y soy consciente, porque también "lo sufro", que nunca viene bien económicamente hacer un gasto en el mantenimiento de nuestro coche, por muchos trucos para ahorrar que apliquemos.
Sin embargo, la diferencia entre realizar un seguimiento periódico y esperar a que una pieza se rompa por completo puede ser abismal, tanto en la factura del taller como en la seguridad en la carretera. Además, cuidar adecuadamente el vehículo permite prolongar su vida útil hasta los 10, 15 o incluso 20 años, reduciendo el riesgo de sufrir fallos mecánicos inesperados.
Y aquí viene lo bueno, algunas de estas operaciones podrás hacerlas tú mismo de forma fácil y sin necesitar prácticamente herramientas. Estas revisiones son sencillas, no requieren conocimientos avanzados de mecánica y se recomienda hacerlas una vez al mes o antes de realizar un viaje largo.
Sin duda alguna, esta es una de las tareas más sencillas que podemos hacer, y que nos puede evitar un disgusto si nos percatamos de que algo no va a bien a tiempo. Eso sí, siempre hay que tener en cuenta que, para medir los líquidos correctamente, el coche esté aparcado en un terreno llano y con el motor completamente frío. ¿Y cuáles son los niveles de líquido que podemos comprobar?
LÍQUIDO LIMPIAPARABRISAS.
Evidentemente, si te quedas sin líquido limpiaparabrisas tu coche no se va a averiar, pero si es importante a nivel de seguridad, ya que su uso nos garantizará el poder gozar siempre de buena visibilidad.
Si se encuentra bajo o vacío, rellena el depósito con un fluido específico para cristales; en época de invierno, este líquido aguanta mucho mejor las heladas que el agua sola, y si usas solamente agua, que sea destilada, ya que la cal del agua corriente puede a la larga obstruir los estrechos conductos por donde sale el líquido a presión.
¡Ah! y recuerda, que por mucho líquido limpiaparabrisas que rellenes, no te servirá de nada si los propios limpiaparabrisas no barren de forma óptima la luna del coche. Así que no olvides también cambiarlos cuando veas que tras el barrido dejan marcas o líneas.
LÍQUIDO REFRIGERANTE DEL MOTOR.
Comprueba desde el vaso de expansión de plástico transparente que el nivel se encuentra entre las líneas de MIN y MAX. Si con cada revisión compruebas que tienes que rellenar líquido, no es que tu coche esté consumiendo refrigerante, ya que es un circuito cerrado, sino que lo más probable es que tengas una fuga que puede ir a peor. En estos casos, mejor acude a un taller.
¡¡¡Y mucho ojo!!! Nunca abras el tapón del depósito con el motor caliente, ya que el circuito acumula presión y podrías sufrir quemaduras graves con el vapor o líquido hirviendo.
COMPROBAR EL NIVEL DE ACEITE DEL MOTOR.
El aceite es a tu motor lo que la sangre es a nuestro cuerpo, y comprobar si el nivel de aceite de nuestro motor está a niveles correcto es algo muy sencillo. Primero extrae la varilla de medición, límpiala con un paño o papel, y vuelve a introducirla hasta el fondo. Después, retírala de nuevo y comprueba que el nivel de aceite esté situado exactamente entre las marcas de mínimo y máximo.
En el caso de que se encuentre más bajo del mínimo, sería indicio de que nuestro vehículo puede estar consumiendo o perdiendo aceite. El mal menor podría solucionarse de forma inmediata rellenando aceite (que tenga las especificaciones recomendadas por el fabricante) pero en este caso sería conveniente acercarse a un taller para conocer el origen de la causa.
ESTADO Y PRESIÓN DE LOS NEUMÁTICOS.
Los neumáticos... Sin duda alguna, son los grandes olvidados en todo lo referente al buen mantenimiento de un vehículo, y sin embargo, su importancia es vital. No en vano, son el único punto de contacto entre el coche y el asfalto, y solamente necesitas un par de operaciones sencillas para conocer el estado de los mismos.
COMPROBACIÓN DEL DESGASTE DEL NEUMÁTICO.
En primer lugar, revisa que no existan cortes o bultos en los flancos causados por golpes contra el bordillo, ya que es sinónimo de daño estructural, algo que puede provocar un reventón en marcha. Después, hay que comprobar la profundidad del dibujo. Recordemos que el límite legal es 1,6 milímetros, cosa que puedes comprobar con el conocido truco de la moneda, o simplemente observando los testigos entre los flancos. Si la profundidad es igual o menor, toca cambiar el neumático.
COMPROBACIÓN DE LA PRESIÓN DEL NEUMÁTICO.
Además de asegurarnos de que el estado de nuestros neumáticos es el adecuado, también es muy importante cerciorarnos que tienen la presión correcta. Tener unos neumáticos con presión muy baja o con presión alta afecta al desgaste del mismo y al comportamiento de nuestro vehículo.
Antaño, comprobar la presión era fácil y gratuito en una gasolinera, pero ahora, aunque siga siendo igual de fácil, es raro que sea gratuito. De modo que si quieres ahorrarte este dinero a la larga, te aconsejo comprar un inflador de aire eléctrico con medidor de presión, lo cual te permitirá comprobar las presiones y rellenar (y también quitar) de aire tu neumático en cualquier lugar.
A ver... En este apartado cabe hacer una distinción. Si tu vehículo es relativamente moderno y está equipado con iluminación LED, faros matriciales o cualquier otro sistema complejo, seguramente tendrás que pasar por el taller mecánico para su sustitución. Pero si tu coche tiene unos años y está equipado con iluminación halógena, posiblemente sea sencillo extraer la carcasa del faro y cambiar la bombilla por ti mismo.
¿Y cómo puedes comprobar si se te ha fundido una luz? Bueno, en el caso de los faros delanteros lo notarás cuando conduzcas de noche, pero en el caso de los pilotos traseros es más complicado. Para ello, un buen truco sin tener que bajarnos del coche, es aprovechar las paredes de los aparcamientos, los escaparates, o incluso los reflejos en otros automóviles, para observar el reflejo de nuestras luces sobre ellos.
Y por último, no olvides que, por muy bien que funcionen tus luces, de nada sirve si las tulipas de los pilotos se encuentran muy sucias o están opacas. Así que procura tenerlas limpias, y si se encuentran opacas por el sol, en el mercado puedes encontrar multitud de soluciones para quitar la opacidad de los faros
FILTROS DE AIRE Y POLEN.
Una comprobación que suele incluirse en las operaciones de revisión o mantenimiento es la comprobación del estado, y sustitución en su caso, de los filtros de aire y polen. ¿Pero sabías que posiblemente esta operación es algo tan sencillo de hacer que puedes hacerlo casi sin esfuerzo?
En la mayoría de coches, el acceso al compartimento donde se encuentra el filtro de aire del motor es bien sencillo y no se necesitan herramientas para ello, o como mucho, desatornillar tres o cuatro tornillos. Y lo mismo ocurre con el filtro de habitáculo o de polen.
De modo que haciendo estas dos operaciones por nosotros mismos, simplemente tendremos que pagar por el producto en caso de su sustitución, y nos ahorraremos la mano de obra que nos pueda cobrar un taller.
HÁBITOS DE CONDUCCIÓN Y CONSERVACIÓN.
De acuerdo. Ya hemos visto qué tipo de operaciones de mantenimiento de tu vehículo puedes hacer por ti mismo. Pero recordemos una cosa, no hay mejor máquina que la que es usada adecuadamente.
Así como colofón final para este artículo, no viene mal hacer una mención de tres sencillos hábitos de conducción que siempre deberías tener presente si quieres alargar la vida útil de tu automóvil.
Conduce suavemente: a parte de que te ayudará a ahorrar combustible (lo cual siempre es de agradecer) si evitas los frenazos y aceleraciones bruscas disminuirás el ritmo de desgaste de los neumáticos y componentes del sistema de frenado. Además, someterás tanto al motor como al embrague a menos fatiga.
Usa el aire acondicionado todo el año: no olvides encender el aire acondicionado periódicamente, incluso durante el invierno, para mantener lubricadas las juntas del compresor y evitar que se acumulen bacterias en los conductos
Limpieza frecuente: lavar el vehículo de forma regular protege los componentes de plástico y metal, además de conservar la pintura de la carrocería.
Aunque en este artículo te haya mencionado qué operaciones básicas de mantenimiento puedes hacer por tu cuenta con relativa facilidad, no debes olvidar que lo mejor que puedes ofrecer a tu coche es seguir el programa de mantenimiento del fabricante.
Por eso, no olvides consultar el manual del propietario del coche y llevar un registro anotado de las fechas y kilometrajes de cada intervención; estos son los dos mejores hábitos para planificar las revisiones. Igualmente, atender las pequeñas anomalías a tiempo evita que se conviertan en fallos mayores y garantiza que disfrutes de tu coche con total tranquilidad y seguridad en la carretera.







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