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¿POR QUÉ A LOS AYUNTAMIENTOS NO LES INTERESA ACABAR CON LOS APARCACOCHES ILEGALES, O GORRILLAS?



Surgidos desde hace ya bastantes años, poco a poco se fueron convirtiendo en un elemento prácticamente natural del paisaje urbano de cualquier ciudad o localidad. A cambio de "la voluntad", ellos se encargan de encontrar aparcamiento y después velan con profesionalidad y plena dedicación por la guardia y custodia de tu vehículo mientras se encuentre estacionado. 

Como ya imagino que sabrás, me estoy refiriendo a los aparcacoches ilegales, más conocidos con el término de gorrillas. El fenómeno gorrilla surgió por la propia necesidad de algunas personas como medio para poder ganarse la vida de forma hornada al margen del hurto o la venta de sustancias ilegales. Se trataba de un servicio basado en la ayuda a la hora de buscar aparcamiento en zonas donde prácticamente era imposible estacionar debido a la aglomeración y densidad del tráfico.
Originado en muchas partes del mundo, con connotaciones comunes en creación y forma, este fenómeno ha ido evolucionando a través de diferentes formas, tanto en su desarrollo como en su denominación, pero el desenlace siempre ha sido el mismo: se ha convertido en una forma de extorsión hacía los conductores


LA PROLIFERACIÓN DE LOS APARCACOCHES ILEGALES Y LAS PRIMERAS MEDIDAS CONTRA ELLOS



Desconozco si fue porque era demasiado joven e ingenuo (ahora sólo soy ingenuo) pero tengo que admitir que cuando comencé a toparme con los primeros gorrillas no podía dejar de sentir cierta lástima por estos señores que tenían que buscarse la vida aparcando coches para poder llevar algo de dinero a sus casas. 

Ni que decir tiene que a la vez que el fenómeno fue proliferando y el número de gorrillas comenzó a ser exageradamente molesto, dicha lástima fue desapareciendo por completo en favor de la rabia, la desesperación, la impotencia, e incluso el miedo por la integridad de mi coche. ¿Quién me iba a decir que cuando tenía que ir a ciertos lugares debía asegurarme de tener algo de dinero suelto si no quería que mi coche sufriera algún tipo de "accidente"?

Siempre pensé que llegaría el día en el que los órganos de gobierno competentes tomarían alguna medida para combatir y erradicar esta molesta plaga. Pero como el tiempo ha demostrado, no conseguí deshacerme de mi ingenuidad. 

Aunque no pongo en duda de que en otras muchas ciudades habrán hecho lo mismo, tengo que admitir que en Sevilla, que por proximidad geográfica es el caso que conozco, se han tomado medidas para erradicar este fenómeno, como la ordenanza antivandálica que aprobó el socialista Alfredo Sánchez Monteseirín en 2008, por la cual se prohibía aparcar coches en la calle, o el Protocolo especial de actuación contra los gorrillas del año 2011

Sin embargo, todas estas medidas no han sido fructíferas, es más, me atrevería a decir que ni siquiera han servido para disminuir el número de gorrillas en la ciudad, e incluso os puedo garantizar que en muchos puntos han adquirido el carácter de verdaderas bandas organizadas. 

Por ejemplo, cerca del Hospital Virgen del Rocio hay un gorrilla que lleva bastantes años dirigiendo la zona, y si ves a un gorrilla aparcando que no sea él, es alguien que está a su servicio. Incluso el Ayuntamiento introdujo a un aparcacoches legal en la zona (los conocidos como VOVIS), pero de nada ha servido, y este empleado debe "compartir" los aparcamientos con esta banda. 

EL GORRILLA COMO ALIADO DE LOS AYUNTAMIENTOS



Vale, es cierto que se podrían tomar medidas más drásticas para perseguir y sancionar la realización de esta actividad de extorsión, por muy impopulares que pueda llegar a ser. De tomarlas, numerosas asociaciones lanzarían las campanas al vuelo contra los derechos de los ciudadanos, pero seamos sinceros y dejemos la hipocresía a un lado. ¿Cuántos conductores conoces que firmarían ahora mismo que dicha actividad fuera ilegal y fuera penalizada con la cárcel?

Así que na vez que ha quedado claro que las medidas adoptadas por los Ayuntamientos no sirvieron de nada, y que es inviable adoptar medidas mucho más drásticas, los diferentes consistorios tomaron una decisión bastante controvertida: "si no puedes con tu enemigo, únete a él"

En primer lugar, destacar que la existencia del gorrilla lleva implícita la reducción del índice de delincuencia. Son matemáticas sencillas, si una persona que anteriormente se dedicaba a cometer pequeños hurtos, o que vivía del trapicheo de sustancias ilegales deja dicha actividad para aparcar coches, habrá menos denuncias y con ello el consistorio podrá presumir de que el nivel de delincuencia a disminuido.

Sin embargo, tampoco quisiera darle importancia a este asunto, ya que no todo gorrilla tiene que ser obligatoriamente un delincuente, de modo que el impacto del fenómeno en tal afirmación supongo que será mínimo.

Más relevancia adquiere en otro aspecto. Ni que decir tiene que los Ayuntamientos de las grandes ciudades han encontrado su particular gallina de los huevos de oro a raíz de la gran proliferación de vehículos que con mayor frecuencia ha circulado por sus calles amparándose en la escusa de la cada vez mayor dificultad de encontrar aparcamiento. Bajo la manta de la saturación circulatoria, poco a poco las zonas de mayor afluencia acabaron convirtiéndose en lugares en donde aparcar, se paga. Pero no sólo eso, sino que también comenzaron a proliferar los parkings públicos con tarifas "asequibles" donde poder aparcar sin tener que preocuparnos en perder tiempo buscando un lugar.



¿Y que papel juegan los gorrillas en esta historia? Fácil, sin quererlo los Ayuntamientos han encontrado en estos personajes al aliado perfecto, pero creo que con un ejemplo le entenderás mejor.

Supongamos que circulas con tu coche y tienes que estacionar en una zona de pago, lo que normalmente suelen hacer muchos conductores para evitar pagar es buscar alguna zona cercana libre de este requisito, aunque tenga que andar un poco más.¿Pero qué ocurre si en estas zonas libres de cargas te encuentras a un gorrilla? Pues que ahora tienes que elegir entre aparcar en una zona alejada y tener que pagar un impuesto revolucionario a un desconocido por temor a que le ocurra algo a tu vehículo, o hacerlo en una zona estipulada y controlada por agentes municipales  en donde, al menos, se te garantiza una mínima seguridad para tu coche.

Como ves, ni los Ayuntamientos ni los empresarios que gestionan los diversos parkings privados que existen en las ciudades tienen motivos para temer la presencia de estos gorrillas, sino más bien todo lo contrario, ya que cuanto menos zonas haya para aparcar de forma gratuita, más se incentivará el uso de la zona de pago regulado.

Lo cierto es que el asunto da para hablar, y mucho, pero no quiero extenderme demasiado por riesgo de ser bastante pesado. Así que como siempre, te invito a que aportes tu granito de arena sobre el asunto con un comentario o que compartas esta publicación en tu perfíl social. 

Y para no abandonar el buen humor, te dejo con este vídeo de los populares humoristas Los Morancos, con una versión bastante divertida del tema "El Baile del Gorila" de la cantante Melody protagonizado por unos divertidos gorrillas de los que no se escapa nadie.



Comentarios

  1. Pues yo lo que haría es organizar grupos de conductores y, ya que ellos extorsionan, aparecer por donde están y que se lleven unas buenas palizas, pero palizas palizas, con total dureza.

    En cuanto haya una buena cantidad de ellos hospitalizados seguro que otros se lo piensan.

    La pena es que parece que los ciudadanos de hoy están todos abotargados y prefieren dejarse extorsionar a hacer algo por su propia cuenta ya que las distintas administraciones no quieren hacer nada.

    Excepto freirnos a impuestos, claro y ahora mucho mas con estos bolcheviques que han aparecido ahora liderados por un resentido gangster estalinista con coleta.

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    1. Hombre... Está claro que hay que tomar algún tipo de medida contra este problema, pero personalmente no soy partidario de llegar hasta ese punto que defiendes. Lo que si se han hecho en otros lugares para combatir problemas similares con otros colectivos es organizar patrullas ciudadanas para dar posterior aviso a la policía. Así al menos han conseguido ejercer un efecto disuasorio, y aunque no erradica el problema de raíz, al menos llama la atención de las autoridades sobre el problema.

      En lo que si coincido contigo es en el letargo de la ciudadanía, que sólo salimos a la calle nos manifestamos por temas deportivos, y desconocemos el gran poder que tenemos como colectividad para reivindicar nuestros derechos. Por eso escribí este artículo, para al menos hacerme notar y decir lo que pienso sobre este tema, aunque estoy seguro de que no servirá de nada.

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    2. Totalmente de acuerdo con Ramrock. En mi calle hay un gorrilla que controla todo: los portales en los que vivimos, las horas a las que salimos o entramos, si vamos solos o acompañados, etc. Yo ya estoy hasta los cojones y le he hecho una foto en sus narices. Le he dicho que si me toca el coche, lo mato. Lo que me jode es que la gente accede y paga, por lo que el puto gorrilla nunca se irá de mi calle

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  2. Intrincado tema, por suerte donde vivo no tengo ese problema.

    Un saludo.

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    1. Yo tampoco, aunque en mi pueblo hay un par de zonas bien tomadas por los gorrillas. Eso sí, cada vez que voy a la capital doy por hecho de que me tocará pagar, así que no me quiero ni imaginar la pesadilla que tiene que ser para quienes vivan en dichas zonas.

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