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EL DODGE CHALLENGER DE 1978: EL INSULTO A UN APELLIDO LEGENDARIO




El apellido Challenger es sólo un icono dentro de la historia de Dodge, sino también el nombre de uno de los más ilustres e idolatrados Muscle Cars americanos. Sin embargo, no todos los vehículos que tuvieron el honor de llevar este apellido fueron sinónimos de motores V8 de escandalosa cilindrada escondidos bajo una carrocería vitaminada... 

La historia del motor del siglo XX en Estados Unidos tiene un antes y un después bien marcados por las dos crisis del petróleo que se vivieron en la década de los 70. Tras la Segunda Guerra Mundial, norteamérica vivía una época de constante crecimiento y esplendor, los núcleos urbanos con casas familiares y extensos territorios favorecieron una dependencia mayor del automóvil como principal medio de transporte, de modo que la demanda de petróleo era masiva, tanto, que entre 1945 y 1974 su consumo se había duplicado.

Afortunadamente, para los americanos el petróleo era un producto abundante y barato, lo que propició que en los años 60, los jóvenes que habían crecido bajo este sol de prosperidad comenzaron a demandar coches diferentes a lo que tenían sus padres; un coche que fuera fiel reflejo de su rebeldía y libertad. La respuesta del sector fue los denominados "Muscle Cars", coches baratos y prácticos por espacio, pero que a su vez estaban dotados de un mega motor de alto rendimiento para poder echar algunas carreras con los amiguetes los fines de semana



Todo era de color rosa en territorio yankee, hasta que en la década de los 70 dos factores marcaron el principio del fin de este tipo de vehículos. Por una parte el Grupo de Seguridad Automotriz, liderado por Ralph Nader, basándose en el peligro que conllevan este tipo de coches para el público más joven, comenzó a cargar recargos excesivos en los modelos más potentes, hasta el punto de hacerlos inaccesibles para la mayoría. Y por otra la crisis del petróleo de 1973, que obligó a los fabricantes a replantearse el concepto de los Muscle Cars, enfocándolos hacía el lujo y la comodidad en lugar del concepto para el que fueron creados.

Como consecuencia, como si de dinosaurios se tratasen, a partir de 1974 los Muscle Cars fueron desapareciendo poco a poco del mercado, y el Dodge Challenger no fue ageno a dicha extinción. La demanda se centró ahora en modelos más prácticos con motores más pequeños y eficientes que consumieran menos. ¿Y dónde se encontraban estos coches? Pues en el mercado europeo, y principalmente el asiático, de modo que las importaciones de estos vehículos se multiplicaron como la espuma mientras los fabricantes americanos debían adaptarse a estas nuevas exigencias por parte del mercado.

REBAUTIZAR COCHES JAPONESES, UNA SOLUCIÓN PRÁCTICA 

Mitsubishi Galant Lambda, el modelo del que derivó el Dodge Challenger a finales de los 70


Comenzaba así una nueva era en la industria del motor en la que los fabricantes norteamericanos partían con una gran desventaja que había que remediar rápidamente, y una de estas soluciones fue la de colaborar con los fabricantes asiaticos importando sus modelos pero renombrándonos con las nomenclaturas americanas. Vamos, lo mismo que ocurrió hace poco entre Chrysler y Lancia, pero a la inversa.

Pues esto mismo ocurrió en el año 1978 con la versión coupé del Mitsibishi Galant, uno de los máximos rivales del Toyota Corolla y el Honda Accord, y que gracias a una alianza entre Chrysler Corporation y Mitsubishi que databa del año 1971, se importó a Estados Unidos bajo dos nomenclaturas diferentes: Plymouth Sapporo, y nuestro protagonista Dodge Challenger. Pero vayamos por partes. 


Plymouth Sapporo, la versión refinada y lujosa

¿Pero por qué vender un mismo coche bajo dos marcas y apellidos diferentes? Desde el primer momento, ambos vehículos enfatizaban con dos conceptos diferentes, y eso a pesar de que sus mecánicas (que veremos más adelante) eran totalmente idénticas. Mientras que el Plymouth Sapporo era un vehículo que se enfocaba más hacía la refinación y el lujo, el Dodge Challenger enfatizaba más hacía la deportividad ofreciendo colores brillantes, franjas en su carrocería, y unas líneas que volvieron muy típicas a finales de los 70 y que dieron a conocer a estos coches como "la generación de los Fox Body"

MOTORES HUMILDES 



Sin embargo, a pesar de la estética deportiva y de heredar un apellido que con sólo nombrarlo ya producía escalofrios, a la hora de lavantar su capó era inevitable sufrir un severo gatillazo a pesar de que los buenos tiempos de los V8 quedasen atrás, y las dos motorizaciones disponibles eran convencionales 4 cilindros en línea. El más humilde era un 1,6 litros que entregaba 77 CV, y el más prestacional era un extraño y grande (para ser un 4 cilindros) 2,6 litros con 105 CV el cual introducía por primera vez en el mercado americano un eje de equilibrado con el fin de solucionar los problemas de vibraciones que arrastraba este motor.

A todos nos gusta el jamón, pero cuando el hambre aprieta nadie dice que no a la mortadela, y aunque esta potencia puede parecer irrisoria si la comparamos con el genuino Challenger, esta versión fue considerada como una buena alternativa para aquellos que buscasen un coche con prestaciones, barato, y que se ofrecía a la personalización. Con todo, y a pesar de que tuviese que competir con el Ford Mustang (que tampoco era el de antaño) en los seis años que estuvo comercializándose se vendieron unas 13.000 unidades al año, lo cual no estaba nada mal.




No sabemos si estas cifras hubiesen sido las mismas si Dodge no hubiera resucitado el emblemático apellido Challenger para este modelo; de no haber sido así está claro que fue una excelente estrategia comercial por parte de los directivos de la marca. Sin embargo, el precio simbólico que sufrió el apellido Challenger fue muy alto, y siempre tendrá que arrastrar este lastre a lo largo de su historia. Pero bueno, eso son romanticismos automovilísticos, y todos sabemos que el romanticismo no tiene cabida en las cifras de los fabricantes.


Comentarios

  1. Pues estan chulos los dos,tanto el sapporo como el challenger,pero el salto es a dos peldaños para abajo,pero teniendo en cuenta el escenario en el q se movieron no esta mal...el challenger y el charger son mis favoritos muscle car,me enamore del charger por culpa del "general lee"...esos faros ocultos y un "six pack" y a correr ��

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    1. Hola David.

      Evidentemente de eso trata el post. No es un mal coche, pero evidentemente ese apellido le quedaba demasiado grande. Y creo que el General Lee ha tenido mucha culpa en el crecimiento del culto al Charger, y posteriormente Fast and Furious.

      Un saludo ;) y gracias por tu aportación en mi humilde blog.

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  2. Álvaro, la verdad es que los americanos no han sabido continuar esto de las sagas con dignidad, de los modelos americanos actuales y aunque habrá otros que ahora no se me vienen a la mente, el Corvette es el que siempre ha mantenido el nivel en todas sus generaciones sin ningún bajón significativo en estatus.

    Aunque según te digo esto, tambien te comento que estoy preparando una entrada en mi blog a un Mustang de esos que la gente no considera dignos y que sin embargo a mí me gusto mucho.

    Saludos!

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    1. Yo creo que se trató más de una estrategia de marketing que otra cosa; ya sabemos que en el mundo del motor el "romanticismo" por unos apellidos no existen. Todavía estoy intentando recuperarme del amago de infarto cuando ví que el nuevo Mitsubishi Eclipse iba a ser un SUV :0
      Y esperaré con impaciencia ese post del que me hablas.
      Un saludo, compañero.

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  3. Vaya¡ no tenia ni idea de esas asociaciones Japo/Yankys en el pasado.
    Aunque debe estar repudiado por los fans de la comunidad Challenger, estoy con David, para mí este Challenger/Galant luce muy chulo, casi mas racional y funcional que los viejos, imposibles de sacar a pasear a no ser que lleves en el maletero unas cuantas garrafas de gasolina.
    Otro plus derivado de los autos japoneses debía ser una buena fiabilidad.
    un saludo.

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    1. Claro, no se trata de que sea un mal coche, sino que tuvo la desgracia de ser bautizado bajo un nombre legendario que, para colmo, ha sido de nuevo resucitado siendo fiel a sus orígenes, por lo que choca bastante dentro de la historia de esta nomenclatura. En fin, creo que de todas formas siempre viene bien para recordar que no todas las épocas han sido iguales.

      Un saludo ;)

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