ASPECTOS QUE REVISAN EN LA ITV Y TRUCOS PARA QUE TE SEA FAVORABLE.

 




Tener un coche es sinónimos de gastos, se mire por donde se mire: a la habitual mensualidad de la financiación, en su caso, hay que añadir el gasto en combustible, impuestos de circulación, tasas por aparcamiento, revisiones, reparaciones... y a partir del cuarto año de edad de nuestro vehículo, la ITV.

El origen de la ITV tal y como la conocemos hoy en día, se remonta a principios de la década de los 80, cuando se estableció que había que pasarla en las estaciones específicas para ello, en vez de poder hacerse en talleres autorizados en calidad de colaboradores de la Administración, como hasta entonces.

A partir de esta época, y para facilitar el trámite de pasar la inspección, han ido proliferando las estaciones de servicio a lo largo de toda la geografía española, lo cual ha propiciado que no tengamos que desplazarnos muchos kilómetros para encontrar una estación, independientemente de si tienes que ir a la estación ITV Montehermoso, en Extremadura, como si tienes la suerte de vivir en las islas de Tenerife o Gran Canaria.

Pero aunque la ITV ha sufrido (y sufrirá) muchos cambios a lo largo de su historia, lo cierto es que nunca ha estado exenta de polémica. Porque para algunos no es más que una simple forma de recaudación, mientras que para otros resulta una forma fácil de saber si nuestro coche se encuentra en buen estado para circular, contribuyendo así a la seguridad vial.

¿Pero qué revisan en una ITV? ¿Qué podemos hacer para garantizar que la pasaremos con éxito?


QUÉ PUNTOS DE TU COCHE REVISAN EN LA ITV.





 
Los inspectores de todas las ITV siguen un manual estándar denominado Manual de Procedimiento de Inspección de las estaciones ITV, el cual que detalla los puntos a revisar, el método a seguir y la calificación de los defectos.

Durante la inspección se revisan hasta diez apartados de cada automóvil, a saber:

  • Los datos identificativos del vehículo: la matrícula, el número de bastidor, permiso de circulación, etc.
  • Exterior: sobre todo lo relacionado con retrovisores, lunas, matrículas y modificaciones en la carrocería.
  • Interior: puertas, ventanillas y cinturones.
  • Alumbrado.
  • Sistema de frenado.
  • Emisiones contaminantes.
  • Dirección y estado de los neumáticos.
  • Suspensión y amortiguación
  • Motor y transmisión: que no exista ruidos o fugas

¿CON QUÉ TIPO DE FALLOS SE PASA LA ITV? 

 
 

Se puede superar la ITV siempre y cuando nuestro vehículo no tenga ningún defecto grave. Es decir, que si la inspección solamente detecta fallos leves no se rechazará. Eso sí, posteriormente deberás subsanar esos problemas si quieres evitar sanciones posteriores. Si te para la Guardia Civil y comprueban que aún tiene esos defectos, pueden sancionarte, así que, cuidado.

En cambio, si hay una serie de defectos graves tendrás el resultado será desfavorable o incluso negativo. En ambos casos tendrás que reparar los daños antes de pasar de nuevo la ITV y poder utilizar de nuevo tu coche.

Ahora bien, si el resultado de la ITV es negativo tendrás que llevar el coche al taller en grúa, y una vez resuelto el problema llamar de nuevo a la grúa para que traslade el vehículo a la estación de la ITV. La diferencia entre desfavorable y negativa es que en el primer caso podrás ir al mecánico por tus propios medios. En ambos casos hay un plazo de dos meses para arreglar el problema, y siempre hay que pasar la segunda revisión en la misma estación donde fallamos la primera vez.


QUÉ PUEDES HACER ANTES DE IR A LA ITV.  

 


 
Conocidos los aspectos de nuestro coche que serán revisados, y qué tipo de fallos son los que más nos penalizan, es hora de conocer algunos trucos que podemos aplicar para evitarnos algún sobresalto a la hora de pasar la ITV. 

 
GASES CONTAMINANTES.
 
Aquí está la diferencia entre los coches diésel y los de gasolina, y por eso el precio de la inspección es superior en los primeros. Para superar esta prueba, lo mejor es que antes de ir a la ITV hayas rodado con el motor alto de vueltas y bien caliente para limpiar el sistema de escape y minimizar las posibilidades de fallo. 
 
En los diésel es importante haber circulado unos 50 km por encima de 2.500 rpm y con algo de acelerador (enciende todos los consumidores, aire acondicionado, luneta térmica… para que el motor necesite potencia y se limpie bien) para eliminar toda la carbonilla. Por su parte, en los motores de gasolina, lo más importante es la temperatura del catalizador, de modo que si la ITV está cerca de tu casa, date un paseo antes con el coche para que tanto el motor como el catalizador lleguen a su temperatura óptima de trabajo. 


PARABRISAS.

Ojo a los chinazos en el parabrisas. Si están en el campo de visión del conductor y se han extendido formando una grieta en el cristal, los inspectores podrían llegar a anotarlo como defecto grave.

Y no te olvides tampoco del limpiaparabrisas. Lo ideal es acudir a la ITV con los limpiaparabrisas en buen estado y líquido en el depósito. En caso contrario, se considerará falta grave y el resultado de la inspección será desfavorable.


ALUMBRADO.

Es, con diferencia, el apartado en el que se producen más fallos, tanto leves como graves. De hecho, suele ser habitual que un coche en perfecto estado mecánico no supere la ITV por sufrir defectos graves en los dispositivos de iluminación, así que no cuesta nada revisarlos con antelación y cambiarlos si fuese el caso. 

CARROCERÍA.

Comprueba que los paragolpes están bien sujetos y no presentan bordes cortantes; en caso contrario, el resultado de la inspección será desfavorable.

Comprueba que las matrículas están bien sujetas, no tienen números borrosos y no están dobladas; si el inspector considera que impiden la identificación del vehículo o que presentan bordes cortantes, no superarás la inspección.

NEUMÁTICOS.

Vigila las ruedas. Su medida debe coincidir con la que aparece como homologada en la ficha técnica, su banda de rodadura debe tener una profundidad de más de 1,6 mm y no presentar cortes o deformaciones.

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