BERTONE GÉNESIS. EL MONOVOLUMEN QUE LAMBORGHINI PUDO VENDER





Con la fiebre SUV parece que los monovolúmenes han caído en el olvido, pero este tipo de vehículos estuvieron muy de moda hace unos años gracias a su polivalencia, tanto, que una marca mítica como Lamborghini tuvo la ocasión de comercializar uno. ¿Te apetece conocerlo?

El mundo del automóvil no es ajeno a las modas, y gran pueba de ello es la actual fiebre SUV que está inundando el mercado. ¿Fiebre? Bueno, yo diría más bien que se trata de un auténtico virus, ya que el alcance de su influencia no parece tener límites. No en vano, muchos fabricantes  que siempre han sido fieles a una tradición han sucumbido a lo encantos de lo SUV. Los grandes perjudicados de las modas son, precisamente, lo que estaba de moda anteriormente, y en este aspecto el virus SUV parece que está condenando a los monovolúmenes al olvido como concepto de coche familiar ideal. Pero no nos engañemos, los monovolúmenes tuvieron su gran presencia en el mercado y pegaron fuerte, tanto que para la historia han quedado auténticas locuras realizadas tomando como base estos vehículos, como pueden ser el Renault Avantime o el mismo Espace F-1. 

Precisamente, el Espace F-1 vino a demostrar que los coneptos de monovolumen y deportividad no eran extrínsecos. Sin embargo, hubo un fabricante que se adelantó a este concepto, aunque no de forma tan radical como lo hicieron los franceses. Hablamos, por increíble que parezca, de Lamborghini, ese fabricante al que tanto trabajo le ha costado sucumbir a la fiebre SUV (aunque ya lo hiciese hace años con el LM002)  y que pudo atribuirse el mérito de construir el primer monovolumen deportivo. 

GÉNESIS. EL DEFINITIVO VEHÍCULO DEL FUTURO 


Salón del Automóvil de Turín, año 1988. En el stand de Lamborghini un extraño vehículo creado tras más de 30.000 horas de trabajo en el Centro Stile Bertone llama poderosamente la atención a todos los visitantes. Se llama Génesis, y se nos presenta como el vehíuclo del futuro definitivo, ya que combinaba las ventajas de un coche amplio y práctico con la deportividad y prestaciones de todo un Lamborghini. 

Porque por increíble que parezca, este vehículo se trataba de todo un Lamborghini. Para empezar, estaba equipado con el mismo motor V12 de 5.2 litros de cilindrada y 455 CV que montaba el Countach 5000 Quattrovalvole, aunque malamente asociado en esta ocasión a un cambio automático Chrysler TorqueFlite de tres velocidades, en vez del cambio manual de cinco velocidades. Ello se tradujo en una pérdida de prestaciones considerable, ya que al ser un cambio más lento se tardaba más tiempo en alcanzar las altas revoluciones que tanto le gustan a este tipo de motores. 

Lo que sí era realmente curioso era la disposición del motor, ya que se encontraba situado longitudinalmente en el frontal, pero con los asientos de piloto y copiloto encima de éste, para así intentar encontrar un mejor equilibrio de peso. Y hablando de peso... En vacío, el Génesis pesaba 1800 kg lo cual no favorecía solamente a las limitadas prestaciones a causa del cambio, sino que también afectaba a su agiliad, cosa normal en este tipo de vehículos, todo hay que decirlo. Igualmente, la suspensión también se sometían a grandes pruebas de resistencia, sobre todo en los casos de que se fuera muy rápido y hubiera que realizar una frenada brusca. 

UN INTERIOR ESPACIOSO


Quedaba claro que, aunque no fuese un Countach, el Génesis era un monovolumen con picardía, pero además de ser rápido, un monovolumen deportivo debía tener un espacio amplio, cómodo y modulable para la familia. ¿Y lo era? Si bien no se trataba de un monovolumen muy grande, ya que medía 4,47 metros de longitud, al tener una achura de 2 metros y una distancia entre ejes de 2,65 metros, el espacio interior era considerable. 

El acceso a las plazas delanteras se hacía a través de unas originales puertas con apertura en alas de gaviota que se articulaban en el pilar central del parabrisas, mientras que el acceso a las plazas traseras se hacían mediante la típica puerta corredera. Disponía un total de 5 plazas distribuídas con una disposición 2 + 1 + 2 tapizadas en cuero y alcántara de color rojo y gris,  Destacar que el asiento del copiloto tenía dos almohadones, uno en la parte delantera y otro en la trasera, ya que el respaldo podía girarse 180 grados, por lo que su ocupante podía escoger si viajar en el sentido de la marcha, o al contrario. 

Por último, destacar que todos los asientos eran plegables, deslizables electrónicamente y con reposapiés ajustables. ¡Y se me olvidaba! También había un televisor. 



Resumiendo. Un vehículo original que, de haberse comerzializado, no sabemos si hubiera sido un fracaso o un éxito dentro de la marca, pero nadie le puede quitar a Lamborghini y a Bertone de ser los primeros en intentar hacer un género de automóvil práctico, deportivo y atractivo a la vez. 


















Comentarios

  1. Creo que el cambio Chrysler se debía a que por aquel entonces era la propietaria de Lamborghini.

    Me recuerda a una de esas pinturas futuristas de Syd Mead, como una nave espacial a punto de despegar.!

    Buen aire acondicionado debia llevar con tanta cristalera.

    Gracias por compartir este hallazgo!

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    1. Exacto, tal y como dices, ese es el motivo por el que se le dotó de ese cambio automático, algo que me cuesta comprender, la verdad.

      Y es verdad que tiene cierto aire espacial... A mi no me hubiera importado que mi padre fuese a recogerme al colegio en uno de estos, jejeje.

      Un saludo ;)

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  2. No lo conocía, pero es muy interesante. Se podría actualizar un poco y seguiría siendo un diseño moderno aún a día de hoy. Hasta toda la consola se ve actual. La última foto se me asemeja a la cabina de un helicóptero.

    En Lamborghini no pegaba, pero quizás en otra marca hubiera funcionado. Saludos!

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    1. No sé si será por el color, pero yo le veo más Ferrari que Lamborghini. De todas formas descuadraría por completo en el catálogo de cualquier fabricante de superdeportivos, pero en eso creo yo que hubiese estado la gracia, y con los años poder decir a los otros... ¿Véis? Yo al menos me atreví.

      Un saludo ;)

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